lunes, 29 de octubre de 2012

HUMBERTO ECO: REFLEXIONES SOBRE LA ESCRITURA



Eco nos sorprende de vez en cuando con lúcidas reflexiones sobre la escritura. Tratándose de uno de los teóricos más representativos de la teoría de la recepción, es obvio que también reflexione sobre la lectura. En La Nación, de Buenos Aires, Diego Mazzei ha publicado recientemente una entrevista con Eco, que ha sido reproducida en "El Tiempo" de Bogotá este domingo. Veamos lo más interesante de la misma:


En la mitad de su vida se decidió a escribir una novela que pensó que iría a parar al archivo de la Universidad y terminó siendo un clásico que aún hoy sigue vendiéndose a raudales en todo el mundo: “El nombre de la rosa”, publicada en 1980. 

—Estoy seguro de una cosa. Si la hubiera escrito diez años antes o diez años después, nadie se habría acordado. Por lo tanto, hay ciertos momentos en que cierto libro va a responder a ciertos interrogantes.

¿Cuáles son en este caso? 
—No estoy en condiciones de decirlo. Y el misterio es doble en el sentido de que hay dos dimensiones. Una es que el libro se ha promocionado boca a boca. Y la otra es que este fenómeno se ha dado en Italia, Australia, México, en la India, en todos los países. Este fenómeno no puedo explicarlo, sino que miro a través de los ojos de los traductores. Un crítico italiano amigo mío ha dicho que los libros de sus traductores están mejor escritos que los suyos.

Eco trabaja compulsiva y metódicamente, aun a los 80 años. Para las novelas suele tomarse un tiempo. Ocho años para El péndulo de Foucault; seis años para las otras. 

¿Obsesión? 
—Sí, porque quiero hacer el trabajo bien. Podría hacer una silla por día. Pero prefiero hacer sólo una por semana. Porque la parte más bella para mí es el período que paso escribiendo un libro. Y por qué debo apurarme cuando es el periodo más bello. Cuando busco la documentación, cuando veo una cosa y me detengo. Todo eso es la parte más bella. Cuando el libro está terminado ya no me importa nada. Pero los…que hacen un libro al año no tienen este placer.


¿Las nuevas tecnologías están cambiando constantemente. El libro como objeto permanece?
—Sí, no soy un pesimista. Quiero decir, la invención del automóvil no ha eliminado la bicicleta. La de la fotografía no ha eliminado la pintura. Lo máximo que ha eliminado es el retrato. No hay más pintores que hacen retratos. Picasso vino después de la invención de la fotografía. Las dos cosas pueden coexistir. Tendremos en el futuro una mayor cantidad de información a través de los medios electrónicos. Es posible que, para los apasionados, las bibliotecas personales se reduzcan. Tanto mejor. Cuesta menos.

¿Es usted un escritor postmoderno?
—No sé exactamente qué quiere decir posmoderno, pero hay ciertos aspectos del posmoderno, la metaficción, la ficción sobre la ficción. En mis novelas siempre hay dos o tres capas, incluyendo la voz del narrador que habla de aquello que está narrando. La ironía. No la ironía de primer nivel, sino la ironía intertextual. Citar otras obras. Todos estos aspectos vagos pueden hacerme entrar no en el neorrealismo de la posguerra, sino en el posmoderno. Tampoco soy novelista histórico.

¿Para quién hay que escribir? ¿Se debe escribir para uno mismo? 
—Los que dicen que escriben para sí mismos se equivocan. Se escribe para los demás. Se escribe como un acto de comunicación. Pero no se escribe para los lectores que existen, sino para los lectores que no existen aún, que se quieren formar, que se quieren construir. Pero hay lectores que leen diez páginas y se aburren. No nos casamos todos con la misma mujer. No estamos obligados a amar todos lo mismo. Se escribe para un lector ideal, y un libro es una máquina para construir un lector. Piense en cómo comienzan las fábulas: 'Había una vez'. Ya es un modo de construir el lector... Con el libro puede no estallar de entrada el amor (a la manera del amor a primera vista, un ‘coup de foudre’. Puede ser un enamoramiento lento.


He eliminado, con toda intención, una mención de Eco a que cree que NO es posible enseñar a escribir. Claro que se puede, como se enseña la música en los Conservatorios de todo el mundo, o como se enseña a pintar o a esculpir en las escuelas de arte y las Universidades. Quizás él no haya necesitado una escuela de escritura, aunque lo farragoso de algunos de sus textos indica que es algo que le quedó haciendo falta, verdad? En todo caso, lo queremos y lo admiramos. Su aporte a la semiología y el camino que abrió con otros para el análisis de la recepción de las obras literarias son extraordinarios. Sus reflexiones sobre múltiples temas no lo son menos. Y su "El nombre de la rosa" ya es parte notable de la literatura del siglo XX. Pero está claro, querido Eco: Los cerca de 150 programas de Maestría en Escritura Creativa que existen hoy en el mundo, dicen a gritos que a escribir se aprende. Todavía hay espacio para el genio, o la improvisación, pero esa no es la tendencia hacia el futuro.

lunes, 14 de mayo de 2012

ALGUNAS MENTIRAS SOBRE LA LECTURA



ALGUNAS MENTIRAS SOBRE LA LECTURA

La segunda noticia interesante en Babelia de esta semana, se refiere a las mentiras de ingleses y estadounidenses sobre lecturas que dicen haber hecho, cuando solo ojeado un libro o su título. El antecedente más interesante fue una noticia aparecida en 2009, en la muy interesante publicación digital: http://www.actualitte.com/. Para quienes no leen francés, va a continuación mi transcripción de dicha noticia:

“En Gran Bretaña, los hábitos literarios y los deseos de los lectores, han sido sondeados en el transcurso del día mundial del libro (2009). El resultado han sido algunas verdades sobre pequeñas mentiras. Por ejemplo, 61% de los ingleses mienten en relación con libros que nunca han abierto, o lo han hecho parcialmente. Igualmente, mas de la mitad de los encuestados quisieran escribir un libro, si bien solo 11% han terminado alguno, pero no han encontrado aún el medio de hacerlo editar.
Respecto a los mentirosos, veamos cuales son los libros a los cuales la mentira se refiere con mayor frecuencia: George Orwell, con 42%, se lleva la delantera con su novela 1984. Le siguen “La guerra y la paz” con 31%, el Ulyses de Joyce con 25%, y la Biblia, con 24%.
Pero, por qué mentir? No olvidemos que el sex-appeal de los libros es que son instrumentos de seducción.  Por otra parte, existen autores que la gente lee, pero no quiere reconocerlo: Rowling, Grisham, Cooper, Archer.
¿Y qué quisieran escribir los ingleses? Una novela de aventuras o una policíaca, dice la mayor parte de las mujeres. ¿Y los hombres? : Quisieran escribir una novela de ciencia ficción. Otro dato curioso: Para 47% de los hombres, escribir sería nada mas que un medio de ganar dinero. De hecho, para 41% de los hombres encuestados, el atractivo de la ganancia representa una fuente de inspiración para convertirse en escritor, más aún que el deseo de contar una historia. Sin embargo, no puede desconocerse que los británicos son asiduos a la lectura: 96% de los encuestados reconocen haber leído hasta el amanecer, por lo menos alguna vez, para finalizar la lectura de un libro”.

Veamos la referencia publicada ahora, en Mayo de 2012,  en el blog de Babelia:

“Según un estudio de Lindeman’s Wine & Book Club (2012) los británicos mienten -y mucho- sobre los libros que aseguran haber leído: el 71% de los consultados reconoce haber mentido a familiares y amigos para evitar sonrojos literarios. ¿Los libros sobre los que más se miente? “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen, “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien, “Jane Eyre” de Charlotte Brönte, “Tess de los d'Uberville” de Thomas Hardy y “El hobbit”, también de Tolkien.    
Los británicos no son los únicos mentirosos. Tras ver el estudio, algunos periodistas del New York Times -a pesar de la fama que les precede- confesaron los libros que ellos tampoco han leído (aunque en alguna conversación quizás hayan dejado entrever que sí...). Por ejemplo, “La broma infinita” de David Foster Wallace, “Las correcciones” de Jonathan Franzen, “1984” de George Orwell, o “Moby Dick” de Herman Melville, entre otros, conforman su lista de pecados”.

Podemos imaginar que en el mundo de habla hispana, mucha gente que afirma haber leído El Quijote, o "Cien Años de soledad”, en realidad no lo ha hecho. Incluso, es evidente muchas veces que  algunos críticos literarios en diversos sitios del mundo, comentan libros de los cuales solo han leído la contra-carátula y una decena de páginas. ¿Qué puede esperarse además, cuando en las librerías se encuentran resúmenes de libros para que las personas “ocupadas” puedan comentarlos sin haberlos leído, en los cockteles, reuniones sociales y exposiciones? No me pidan el título exacto de estos últimos libros, porque espero no tener nunca el dudoso gusto de comentarlos sin haberlos leído. Pero es que tampoco quisiera leerlos...¿O sí? 

LOS MANUSCRITOS DE JOYCE: ¿FINALMENTE DE DOMINIO PUBLICO?



LOS MANUSCRITOS DE JOYCE: ¿FINALMENTE DE DOMINIO PUBLIC0?
En "Papeles perdidos" excelente blog de Babelia, la sección cultural de El Pais de Madrid, Virginia Collera nos trae dos noticias interesantes esta semana. La primera, se refiere a que finalmente, los manuscritos de Joyce serán de dominio público. Veamos el texto:

"Desde el pasado mes de abril la colección digitalizada de manuscritos de James Joyce de la "National Library of Ireland" puede consultarse en su catálogo online. Un hito para los estudiosos del autor de Ulises quienes, hasta ahora, se topaban una y otra vez con las reclamaciones y/o negativas de su nieto Stephen, encargado de custodiar el patrimonio de su abuelo: éste les cobraba por sus consultas, no les permitía citar la obra de Joyce y hasta amenazó con un pleito al gobierno irlandés cuando le comunicaron que querían organizar una serie de lecturas públicas por el centenario de Ulises. Pero el pasado 1 de enero buena parte de las obras de Joyce pasaron al dominio público, así que los expertos respiran tranquilos. Con todo, el anuncio de la National Library fue discreto, en parte porque los archivos aún están en baja resolución y son poco legibles en muchos de los casos. Las copias en alta resolución estarán disponibles a partir del 16 de junio, fecha de la celebración del "Bloomsday" y del "XXIII International James Joyce Symposium". Para no naufragar entre la multitud de cartas, notas manuscritas y borradores, Terence Killeen del "James Joyce Centre" de Dublín propone unas útiles coordenadas en un artículo publicado en "The Irish Times"."

sábado, 10 de marzo de 2012









LOS OCHENTA Y CINCO AÑOS DE GABRIEL GARCIA MARQUEZ: HOMENAJE DE UN BUEN ESCRITOR, AGRADECIDO

Nuestro Gabo acaba de cumplir sus venerables 85 años. Entre todo lo escrito por diversos escritores en el mundo, en especial el de habla castellana, vale la pena resaltar (y transcribir en este blog) un artículo del escritor y amigo peruano Ivan Thais, publicado originalmente en "Vano Oficio", su blog de "El País", y reproducido luego en su célebre blog "Moleskine Literario. Veamos el homenaje muy sentido que sus lectores hemos disfrutado. Es la mejor prueba de que la verdadera madurez mental y emocional, no tiene necesidad de "matar al padre". Dice así Ivan:


"Éramos adolescentes, estábamos en los últimos años de secundaria, no esperábamos regalos de nadie y la Navidad había dejado de ser una fecha importante para mí y mis hermanos. Acaso nos entusiasmaba la posibilidad de recibir una propina mayor que la del resto del año y comer panetón o beber chocolate caliente. Sin embargo, mi padre nos impuso el espíritu navideño obligándonos un intercambio de regalos. Conseguí cualquier cosa para mis hermanos y mis padres, por cumplir, y recibí mis paquetes con el mismo desdén. Entonces lo vi. Mi hermana me había envuelto El otoño del patriarca.

Nunca había sido tan libre. Finalizaba el año y me quedaban tres meses por delante, tres meses dedicados a la vagancia, a jugar fútbol con los amigos, a leer o ver televisión hasta la hora que quisiera. Iba a empezar mi último año del colegio, probablemente las próximas vacaciones las pasaría estudiando para ingresar a la universidad, así que eran mis últimas vacaciones indocumentado. Con ese aire cogí la novela al día siguiente y empecé a leerla. Había leído antesCien años de soledad pero no me había impactado tanto. Leer El otoño del patriarca en esas condiciones de libertad, tendido en el sofá con las ventanas abiertas durante jornadas de casi quince horas deteniéndome apenas para comer o ir al baño, fue una experiencia alucinatoria. Un auténtico viaje literario, con cuestas y abismos de palabras y frases que me extasiaban por la textura impecable de la prosa. Luego, releí Cien años de soledad y descubrí multiplicada la magia que había dejado pasar por alto la primera vez.

Es cierto que a mi generación se le acusa de haber intentado el parricidio contra Gabriel García Márquez. No es exacto. Ni siquiera en la antologíaMcOndo se arremete contra él. Los que quedan mal parados son los usurpadores, con mayor o menor fortuna, más o menos avispados, de la franquicia en que se convirtió el realismo mágico. Pero eso no tiene nada que ver con García Márquez ni con otros autores de lo real-maravilloso, cuyas obras mayores sobreviven a sus imitadores, a sus aduladores e incluso a su propia fama.

Porque si hay algo de lo que se le puede acusar a Gabriel García Márquez (aunque probablemente él no pretendió que eso sucediese) es el haberse convertido en un autor hegemónico, cuya sombra opacó a varias generaciones de escritores colombianos y latinoamericanos, y aún hoy resulta difícil despegarse de su aura casi mística. Recuerdo que un escritor me transmitió la sensación que tuvo cuando vio, en el homenaje que se le rindió hace unos años en el Congreso de la Lengua en Cartagena de Indias, llover del techo mariposas amarillas de papel. Miles de mariposas sobre la cabeza de reyes, presidentes, escritores, académicos, ancianos que lo conocieron cuando era un muchacho, alumnos que lo leían en el colegio. Mi amigo escritor dijo que no imaginaba otro autor vivo al que se le pudiera hacer un homenaje parecido. Tampoco yo. García Márquez se ha convertido en un producto de exportación colombiano. Como el café, como Shakira. No alabarlo en Colombia es lo mismo que insultar al país. Recuerdo que en una Feria Internacional del Libro en Bogotá deslicé la idea de que su última novela, Memorias de mis putas tristes, era un libro fallido, machista y folletinesco. Es curioso cómo un lugar común puede convertirse en una declaración “polémica” o “políticamente incorrecta” por culpa de la patriotería. Pude percibir la incomodidad entre los asistentes, hasta que una señora no aguantó más, se puso de pie y dijo que Colombia (ella hablaba por Colombia, desde luego) rechazaba mis insultos y desde ya consideraban asquerosos mis libros. Lo que esa señora no podía saber es que a quién más le duele que García Márquez no publique una novela digna de él no es a los colombianos, sino a sus lectores. Y que fue su talento lo que nos hizo exigentes, tanto que no le permitimos el menor desliz (y su última novela no es su único “desliz”, por cierto). Pero en eso somos injustos, porque a los escritores -como a los buenos futbolistas- hay que juzgarlos por lo mejor que han hecho, no por sus fallos. Y Gabriel García Márquez nos ha dado El otoño del patriarca, El coronel no tiene quien le escriba, El amor en los tiempos del cólera, algunos cuentos memorables y, por si fuera poco, Cien años de soledad, la mejor novela escrita en castellano desde el Siglo de Oro. ¿Qué más podemos exigirle?

“¿Quién de todos uds. podría escribir un nuevo Cien años de soledad?” nos preguntó a bocajarro un periodista español en un encuentro literario en Sevilla (doce escritores latinoamericanos reunidos en la Fundación Lara, el mayor Roberto Bolaño y el menor Gonzalo Garcés). Un insensato. Es como exigirle a la poesía española que produzca otro Góngora. Nadie ha escrito ni escribirá un nuevo Cien años de soledad. No es necesario. Ese único libro basta para justificar no solo la existencia de la literatura latinoamericana, sino del idioma castellano, que nunca volvió a ser el mismo después de que García Márquez lograse transformarlo. Y ahora ese señor cumple 85 años y todos nos hemos volcado a celebrarlo como si fuese un centenario. ¿Pero qué celebramos exactamente? ¿Un cumpleaños más? No. Celebramos la suerte, la feliz coincidencia, de compartir el siglo con un genio de su altura. Algo digno no solo de festejar sino, sobre todo, de agradecer".

sábado, 8 de octubre de 2011

UN NOBEL PARA LA POESIA: SEIS POEMAS DE TOMAS TRANSTROMER


UN NOBEL PARA LA POESIA:
SEIS POEMAS DE TOMAS TRANSTROMER
Después de muchos años, el Nobel fue otorgado a un poeta. “Por las imágenes densas y limpias, que nos proporcionan un acceso nuevo a lo real”, en palabras de Secretario de la Academia Sueca. Más expresivo es el colega chileno Omar Pérez Santiago, cuando afirmaba desde hace mas de un año, que “Tomas Tranströmer es una de las grandes placas tectónicas de la poesía mundial. Un gran poeta del amor, un poeta erótico con velocidad y elegancia. También es participe del amor espiritual, una poesía del momento como una oración secular (…), una poesía compacta como un diamante”.
Ello explica por qué ha sido traducido a más de 40 idiomas y se le considera como el más importante poeta vivo de Europa. Que no lo conozcamos en América Latina, o que no lo conozcan en Francia, solo indica que pese a todo somos periferia de grandes corrientes intelectuales del mundo. Será que “todo nos llega tarde”? Lo importante es que llegue.
Mientras tenemos la ocasión de leerlo con más detalle y comentarlo, va una muestra con seis de sus poemas:


APUNTES DE FUEGO
Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.
Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias
puede uno seguir su camino
en la noche oscura del olivar.
Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida
pero el cuerpo caminó directo hacia ti.
El cielo de la noche rugió.
Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.

C-MAYOR
Cuando bajó a la calle tras la cita de amor
Soplaba la nieve en el aire.
El invierno había llegado
Mientras hacían el amor.
La noche brilló blanca.
Él caminó rápido y alegre.
Toda la ciudad inclinada.
Transeúntes sonrientes-
Todos reían tras los cuellos alzados.
¡¡Era libre!!
Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios

SECRETOS EN EL CAMINO
Liviana, vuelve la bofetada de las esferas celestes.
La música, a nuestra sombra, inocente como
el agua de la fuente que sube entre animales salvajes,
artísticamente petrificada alrededor del chorro de agua.
Con las cuerdas disfrazadas de bosque.
Con las cuerdas como el aparejo del aguacero:
la lancha es azotada por los cascos de un aguacero
y en lo íntimo, en el atasco del giroscopio, alegría.
Esta tarde se refleja la bonanza del mundo,
cuando las cuerdas son instaladas, sin que nadie toque.
Inmóviles en la niebla, los árboles del bosque
y la tundra húmeda espejeando en sí misma.
La mitad muda de la música está aquí, como el olor
a resina anda en torno a ramas heridas por el rayo.
En cada hombre, un verano subterráneo.
En el cruce de caminos, una sombra,
y se aleja corriendo, siguiendo la trompeta de Bach.
La piedad inspira súbita cautela. Dejar
su disfraz de yo en esta playa
donde la ola golpea y se retira, golpea
y se retira.

HOJA DE LIBRO NOCTURNO
Una noche de mayo aterricé
en un frío claro de luna
en que la hierba y las flores eran grises
pero el aroma, verde.
Resbalé cuesta arriba
en la noche daltónica
mientras las piedras blancas
señalaban la luna.
Un espaciotiempo
de algunos minutos
cincuenta y ocho años de ancho.
Y tras de mí
más allá de las aguas relucientes cual plomo
estaba la otra costa
y los poderosos.
Gentes con futuro
en vez de rostro.

LOS RECUERDOS ME MIRAN
Una mañana de junio es muy temprano
Para despertar, pero tarde para dormir de nuevo.
Debo ir a la hierba que está llena
De recuerdos, que me siguen con la mirada.
No se ven, se mezclan completamente
Con el fondo, camaleones perfectos.
Tan cerca que los escucho respirar
A pesar que el canto de los pájaros es estridente.

MADRIGAL
Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.

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NOTA:
“Hoja de libro nocturno fue extraído del blog Moleskine Literario, de Ivan Thais, quien a su vez lo reprodujo de un diario argentino. La traducción es de Roberto Mascaró.
“Secretos en el camino”, del blog Escribir como loco, de Isaías Peña.
Los demás poemas son traducción del escritor chileno Omar Pérez Santiago, quizás el mejor conocedor latinoamericano de la poesía de Tranströmer, a quien parece haberse aficionado desde sus estudios en Suecia, con motivo del exilio. Se publicaron en su blog Revolución con letras.

viernes, 7 de octubre de 2011


ALTA TECNOLOGIA + ESTETICA + BUDISMO :
GRACIAS, STEVE JOBS

STEVE JOBS no solo dio origen a Apple. Nos mostró lo que puede ser un estilo de vida, y una combinación creativa sin igual. Hombre de su tiempo, a la avanzada de la tecnología, amigo de lo simple y con una profunda concepción estética. Su legado nos inspira más que el de la gran mayoría de políticos ambiciosos del mundo, o que la prédica ahora vacía de falsos líderes espirituales.

Rebeldía, creación profunda y que al mismo tiempo parezca sencilla, estilo y gracia al lado de una insuperable calidad. Ojalá escribiéramos así.

Los místicos y poetas de siglos pasados hablaron mucho sobre la profunda simplicidad de la rosa. ¿Quién hubiera pensado que la alta tecnología pudiera hablar y atraer con la simplicidad de una manzana?

GRACIAS, STEVE JOBS. Te aplaudimos en tu partida porque has mostrado que la vida vale la pena ser vivida.

(Enviado desde un iMac, sobre ideas escritas en un iPad…)

Sea este el momento para agradecer a Constanza, pues gracias a su persistencia en mostrarme los atractivos de la manzana, puedo ahora disfrutar las maravillas del mundo Mac.

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Y a propósito del trabajo de Steve Jobs, el periódico colombiano El Tiempo, publicó ayer un muy interesante editorial, que transcribo en lo fundamental, con solo algunas correcciones de estilo:

El bagaje humanista de Jobs y la formación contracultural de su juventud cimentó su aporte.

Un día después de que la firma Apple presentara al mundo la última versión de su iPhone, Steve Jobs, el carismático cofundador de la segunda compañía más valiosa del mundo, fallecía a los 56 años tras librar una batalla contra el cáncer. La muerte del creador de la famosa gama de productos tecnológicos ha generado obituarios y artículos con el tratamiento reservado a los grandes líderes.

En un mundo conectado hasta en los rincones más lejanos, la influencia del ex presidente ejecutivo de Apple fue mayor que la de gran parte de los dirigentes políticos juntos. Y aun que la de muchos empresarios de sectores diversos de la tecnología. La comunidad de usuarios que Jobs creó y que lo seguía con fervor místico está diseminada por todo el planeta.

La vida de Steven Paul Jobs está íntimamente ligada al surgimiento y la consolidación de la era de la computación. Hijo adoptivo de un trabajador del valle del Silicón, en California, el 'genio de la manzana' consiguió su primer trabajo en Hewlett-Packard cuando tenía 12 años. Nadie sospechaba en ese entonces -fin de los años 60 y principios de los 70- el efecto que tendrían las clases de electrónica que recibió en los colegios donde estudió. Mientras Bill Gates y Paul Allen, fundadores de Microsoft, aprendían circuitos en la secundaria Lakeside, de Seattle, los adolescentes Jobs y Steve Wozniak hacían los primeros computadores Apple en la escuela Homestead, de Cupertino.

Jobs, budista y autodenominado 'hippie', nunca negó el impacto de la contracultura californiana en el desarrollo de su revolucionaria compañía. Por algo fue calificado como el "John Lennon de la tecnología".

De hecho, su primer negocio fue la venta de un aparato que engañaba a la empresa de teléfonos para hacer llamadas gratis. Siempre hubo en los productos Apple una intención de atacar lo establecido, personificado en los 80 por IBM, los 90 por Microsoft y en la primera década de este siglo por los celulares y buscadores de Internet, a pesar de representar ellos mismos parte de tal establecimiento corporativo.

Pero si en algo se diferencia Jobs de Lennon, es en que Apple no promulgaba la paz con los competidores. Al contrario, los computadores Apple II y McIntosh, los dispositivos iPod, la tienda iTunes, los teléfonos iPhone y las tabletas iPad llegaron a transformar sus respectivos mercados originales.

Parte del encanto de estos productos está en su carácter innovador como en su diseño. Si bien Jobs no fue el único ni el primero en reconocer que el futuro estaba en la computación personal, le imprimió a la era de la informática su mayor dosis de estética. A diferencia de otros pioneros, su fuerte no estaba en la programación ni en la ingeniería: "la tecnología no es suficiente. Es tecnología casada con las humanidades y las artes la que produce resultados", dijo alguna vez.

Ese bagaje humanista y la formación contracultural de su juventud cimentaron su aporte: productos estéticamente únicos con amabilidad en su uso. En otras palabras, más que personalizar los computadores, Apple fue de las primeras en crear un "estilo de vida" digital.

Si bien pocos imaginaron que un (pequeño grupo de conocedores) generaría semejante transformación en la sociedad, su ejemplo de insurgencia creativa debería inspirar a muchos.


jueves, 6 de octubre de 2011


LAS GANAS DE CONTAR

He encontrado en la nube, una bella imagen sin referencia alguna sobre su origen. Me ha hecho pensar que no basta con leer sin descanso mucha literatura buena o mediocre --de preferencia la buena--. No es suficiente con haber vivido a plenitud. No basta con observar y tener sentido del detalle. La técnica sola, tampoco es nada. Lo esencial para quien escribe o quiere escribir, es tener GANAS DE CONTAR.

Idear o afinar historias que tengan sentido para lectores diversos(as), querer contar a viva voz, a quien quiera escuchar y leer, facilitando de paso, si se quiere, la tarea. Es ante todo poder convertir, mediante la capacidad y el trabajo creativo, ideas abstractas en frases, párrafos, historias o algo más. Querer contar es lo importante; sobre todo, querer hacerlo con estética. Lo demás es solo trabajo, paciencia y persistencia

lunes, 18 de julio de 2011


CREACION LITERARIA E IDENTIDAD : QUÉ SOMOS EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE?

UNA BELLA REFLEXION DE WILLIAM OSPINA

El escritor y ensayista colombiano William Ospina, sin duda uno de los mejores escritores “neobarrocos” de la América Latina contemporánea, nos ha deleitado hoy, domingo 17 de julio, con una profunda y bella reflexión sobre lo propio y lo ajeno en el acontecer de este continente. Ya antes; José Martí, el inolvidable mexicano Leopoldo Zea, y Germán Arciniegas, habían reflexionado sobre esa naturaleza de lo latinoamericano. Los yuppies, la idea de que el mundo comienza y termina en Miami, y la literatura urbana, nos habían hecho olvidar esa inquietud. Por eso, es necesario agradecer a William Ospina al hacernos recordar que se trata de una preocupación legítima por la naturaleza de la identidad, sin la cual nada seríamos en el mundo de hoy y mucho menos en el de mañana. Veamos su bello artículo, aparecido en el diario “El Espectador”:

¿Dónde caerá la rosa?

Por: William Ospina

EN OTRO TIEMPO AQUÍ SE HABLABA de ideas foráneas: no había que pensar ciertas cosas porque eran ideas foráneas.

Lo decían los poderosos, hablando sobre todo del marxismo, o tal vez incluso del liberalismo. Todo lo que no les convenía les resultaba foráneo. Parecían insinuar que sólo eran válidas las ideas nacidas aquí, y la propuesta era interesante, pero quienes la predicaban nunca la habían practicado: el nuestro es un extraño mundo donde muchísimas cosas llegaron de afuera.

La raza blanca llegó de Europa, la raza negra llegó de África, pero la raza indígena también vino de lejos, de Asia. Eso que ahora llaman globalización comenzó hace ya tiempo: los descubrimientos de América, el de hace 30 mil años y el de hace 500, eran ya globalización; la llegada de Cristo a estas tierras era globalización. Un Dios nacido en Belén, en Judea, a orillas del mar Mediterráneo, que se había convertido en el Dios del Imperio Romano, que llegó a ser el Dios de todos los países de Europa, y que fue traído por guerreros y por misioneros, se convirtió en el Dios de los colombianos.

Pero también la lengua que hablamos llegó de muy lejos. Hija del latín y del griego, teñida de árabe, aquí se enriqueció con palabras de las lenguas indígenas. Conviene recordar que nuestra lengua está llena de cosas ilustres que aquí nunca existieron: ruiseñores, cisnes, viñedos, castillos, reyes, lobos, góndolas, jabalíes, duques, condes, príncipes, selvas de abetos, arces, primaveras y otoños, nevadas, pagodas, pirámides, liebres, dromedarios.

Todas esas cosas hasta hace poco encantaban en los poemas, porque lo lejano, lo improbable y lo imposible tienen su encanto, pero también porque fueron cantadas por nuestros antepasados, lejos de aquí, durante siglos, y se cargaron de prestigio poético. ¿Cómo encontrar algo más poético que un ruiseñor, un castillo, una góndola, un otoño, una liebre, un dromedario? Hubo poetas nuestros, como Guillermo Valencia, que sólo les cantaban a los animales si cumplían con el requisito de ser de muy lejos: De cigüeñas la pálida bandada, decía, Ágil tigre que salta de tupida maleza, decía, Dos lánguidos camellos de elásticas cervices, decía.

Y en cambio hay muchas cosas en esta realidad para las que la lengua que llegó no tenía nombres. Guanábanas, iguanas, canoas, jaguares, quetzales, poporos, toches, bohíos, chamanes, piñas, lulos, yarumos, guayacanes, chibchas, uwas, tayronas, nutibaras, paeces, panches, zenúes, anacondas, tapires, manatíes, y malocas y el río Sugamuxi y el río Yuma.

La lengua española llegó convencida de que venía sólo a enseñar, pero harto tuvo que aprender para ser digna de convertirse en una lengua americana. Tuvo que aprender a nombrar la pampa y la puna, el país de los guaraníes y el reino de los incas, recibir el maíz y las papas, el tomate y el chocolate, la yuca y su cazabe, las dantas y los chigüiros.

Porque las cosas llegan de afuera, pero tienen que aprender a volverse propias, beber la savia del mundo al que han llegado. Y así pasó con la lengua, con la religión, con la música, con las artes. Cuanto más cultivada y aristocrática era la gente, más trabajo le costaba aceptar esas mezclas; había gente que quería ser española a toda costa. El mundo americano le parecía de mal gusto; la gente demasiado india, demasiado negra; la naturaleza muy poco ilustre, los ríos demasiado barrosos. Le rogaban a Dios que todo se blanqueara, que todo se llenara de trigales y de viñedos y de pinares, que los ríos se volvieran transparentes.

Imagino que hasta soñaban que un día nevara sobre estas montañas, cuando ya estuvieran llenas de castillos y príncipes. A eso se lo llama colonización en cualquier parte, el espíritu colonizado, la incapacidad de sentir orgullo de lo que se es, la vergüenza de pertenecer a un territorio que les parece de segunda categoría, el deseo secreto de pertenecer a un mundo más ilustre; el temor de que se nos vea el cobre americano.

Pero harto sabemos que el mundo sólo respeta a los que se respetan, sólo admira a los que se identifican con el mundo al que pertenecen. Por eso son grandes los chinos, los japoneses, los árabes, los egipcios, los mexicanos y los brasileños. Se nota que no quieren ser otra cosa, que no quieren ser de otra parte; que sienten orgullo de su propio mundo. Diego Rivera, cuando se proponía pintar a la humanidad, pintaba indios mexicanos y no apolos griegos, y una leyenda judía afirma que si desde el cielo alguien dejara caer una rosa, esa rosa caería en el centro del templo de Jerusalén

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